NO LLORARÁS, TU FELICIDAD ES LA MÍA Doble vida En los suburbios de la ciudad de Bogotá, en la carrera 10 con 13, en un edificio lleno de personas de la calaña que no se encuentra en un edificio de salitre, hay un joven que, como el ochenta por ciento de la población colombiana, vive en un estrato medio (más bajo que medio), tratando de salir adelante; y además tratando de mantener a su madre, quien, no importa cuánto le brinde, siempre esta inconforme; su padre nunca existió, y lo más probable es que a estas alturas de la vida a sus veintiséis años de edad, nunca lo conozca. Hoy como todos los días, después que la vida se convierte en una horrible rutina de levantarse, bañarse, cambiarse, desayunar, lavarse los dientes y salir presuroso a trabajar, nuestro joven, mensajero que se gana el salario mínimo y tiene que hacerlo rendir para pagar el arriendo, comprar comida para dos, pagar servicios… sale a la calle a coger transporte y de esta manera llegar a su destino, baja hasta la caracas, se sube al transmilenio que lo deja en unas de las tantas estaciones de éste ‘útil’ transporte, se baja en la caracas con cuarenta y cinco, recorre esas superfluas calles, pasa por frente de las pizzerías de la doce, pasa por frente de “Melodía fm, el edificio de cristal” y va pensando en sí mismo, ¿En qué momento llegó a convertirse en lo que ahora es?, ¿Cómo dejó que sus sueños se desmoronaran?, pero se responde a si mismo con la respuesta del que piensa que todo lo ha perdido, -Con la situa del país, quién no. Esa partida de ricachos han llegado a donde están pisoteando a los demás y robando sus triunfos y siempre terminan mezclándose con los narcos, como los políticos, que compran a la gente les dan chocolate y pan y consiguen sus voticos, después de eso si te vi no me acuerdo, pero a mi, no señor, a mí no me meten los dedos a la boca, la democracia nunca nació, y la política es solo la palabra, porque de eso no queda nada, ves Marcos, por eso te decía tu abuelita, mijito si quieres ser alguien en la vida vete de este país que de aquí no va a surgir nada, ni una flor marchita, pero yo, no señor como todo, que cómo me voy a ir del país si aquí esta todo lo que yo necesito, mis amigos, mi novia, mi abue, mi mamá, pero que después del tiempo eso es pura mierda, todo se va y todo se aleja y no te das cuenta y si te das cuenta no haces nada… en esas estaba Marcos, discutiendo con si mismo como lo hacía a diario, por la basura de vida que el tenía, y nunca se daba cuenta que si su vida se había convertido en eso era porque él lo había hecho así, que sus amigos se habían ido era porque él nunca los llamó o nunca se preocupo por conservarlos, y si su novia lo había dejado era porque él nunca la amo y si la amo nunca se lo demostró, respecto a su abuela, con ella no había nada que hacer, era esa clase de persona a la que todo le parecía mal – El país está como está por esa política de mierda, ve, si a Galán no lo hubieran matado, si Gaitán no hubiese hecho públicas sus ideas, si lo hubiera hecho bien, si Rojas Pinilla no se hubiera muerto- Era esa clase de viejitas que no sabe un carajo de nada y sin embargo se la pasa quejándose de todo y culpando a todos, con esa clase de conciencia, que esperábamos del pobre Marcos, porque fue su abuela quien lo crió y le metió toda esa basura a la cabeza...Su mamá, es la clase de mujer que trajo chinos al mundo porque dice que los hijos cuando crecen deben mantener a la mamá, dice:- Qué es eso, que tal uno bregando para que salgan adelante, dándoles estudio, paque? Paque luego se vayan y lo dejen a uno botado? No señor, usted se queda aquí y responde por mí como así que se va a ir y no me va a responder por lo que le di, en fin, con las técnicas convencimiento y esa facilidad que tiene las madres para hacer sentir a los hijos culpables que se le va a hacer. Bueno, llega Marcos a la séptima con cuarenta y cinco a su trabajo de mensajero donde es humillado a diario, mensajero de que se preguntaran, mensajero es un término bonito para decirle a alguien que es un repartidor de comida, Qué clase de comida?, eso no viene al caso, o más bien no afecta en nada la historia de este joven, que si es repartidor de pizza, de comida china, de un restaurante… igual no le van a pagar más, ellos, como los maestros, por más trabajo que hagan siempre van a ser mal pagos, no es que diga que los maestros son como repartidores de comida, sino que al igual que ellos, los repartidores trabajan mucho y no les pagan tanto, como si lo hacen con los políticos, se sientan roban al pueblo y encima de eso, les pagan por robar. Marcos tiene la primera entrega del día, tiene que ir hasta la cuarenta y dos, cerca de la Javeriana, a una tienda donde venden tornillos y repuestos, a esta hora de la mañana, es decir, a las nueve y media de la mañana, martes, la séptima se mueve lo suficiente como para que cualquiera se vuelva loco tratando de cruzar en medio de la gente y más con un paquete de comida que equivale a tu sueldo; gracias al ‘gerente’ del chuzito de comida, Marcos tiene la oportunidad de desplazarse en moto, pero solo la usa cuando el sitio del pedido es lejos. En esas se la pasa todo el día como hasta las cuatro, corre allí, corre allá; serviría como taxista, de tanto pasear ya se conoce la ciudad; almuerza a las dos de la tarde en el mismo sitio donde trabaja, pero, a su sueldo le descuentan lo del almuerzo, nada es gratis y menos cuando la vida es difícil; a como en todo trabajo lo demoran un poquito más, del chuzo está saliendo alrededor de las cuatro y media, lo que él hace después es algo que solo le incumbe al él. Tipo diez, once de la noche, llega a su casa disque a servirle la comida a su mamá, porque ella ni eso hace, Marcos cocina, le deja el desayuno listo de tal manera que mamá se levante y sirva, tiene el almuerzo hecho desde la noche anterior (con qué tiempo? El sabe como hace sus vainas), ella no calienta, sirve y ya, por la noche si tiene quien la atienda, pero como es tan tarde para comer a veces hasta madrea al pobre Marcos por haber llegado a esas horas, será justo?, la mayoría de veces le dice - Qué son estas horas de llegar, usted si es desconsiderado, usted cree que lo voy a esperar toda la noche, una aquí toda preocupada, y sin comer, cuidado se preocupa un trisito por mí, que es esa mala cara, es que acaso le estoy pidiendo algo del otro mundo? No cierto que no, quiubo a ver, que hace ahí mirándome… En esos momentos Marcos quiere explotar pero prefiere no hacerlo- Es mi mamá, debo entenderla, la situación no es fácil. Algo dentro de él dice que seria más fácil si ella trabajara, pero ella, que va a trabajar, es como pedirle al cielo que llueva arequipe, es algo imposible, ella espera que el hijo hasta mastique por ella, porque como va a ser eso que ella lo críe y no reciba nada a cambio. Marcos, va hasta la cocina calienta comida para dos, mientras prepara la del otro día, y cuando llega, su mamá está echada en un sillón viejo que ha pasado de generación en degeneración y que ellos determinan sofá, completamente dormida después de una agitado día viendo novelas y películas, pobre Marcos, qué hace? Coja esa comidita y échesela a su barriguita, porque con la situación Cómo la va a botar?, seria echar a la basura lo poco que tiene, aunque a veces piensa en eso, Cómo sería dejar todo lo que tengo, sería mejor, sería peor? Que tal si dejo todo y empiezo de nuevo?, no, no, no, no, como se me ocurre pensar eso, y mamá, y mi abuela? Ah! Mi abuela- Marcos había quedado en verla hoy en el ancianato en el que ellos la habían dejado no porque no la quisieran, sino porque ese sitio se ofreció a cuidarla gratuitamente, lo que aprovecharon-Ah! Mi vieja no me lo va a perdonar, pero con qué tiempo, y yo ando tan envolatado, bueno mañana será. Sandro, hace ya dos horas que está durmiendo, con su dulce y bella esposa, delgada pero no flaca, blanca pero no lechosa, con una piel tan suave que imita a la de los ángeles, su cabello le da hasta la cintura y es castaño claro sin una pizca de tintura, sus ojos, son lo más hermoso de todo, son verdes, pero no verde desabrido, sino un verde claro, que en el centro se va transformando en un café que permite ver el fondo de su alma, un alma tan pura y tan fuerte que ha sido fruto de la comprensión del mundo, ese es su lecho matrimonial, una cama extra-doble, sábanas blancas, almohadas de funda blanca y suaves para evitar dormir mal o lastimar el cuello, dos cobijas también suaves que huelen a lavadora, es decir, a limpio, y un comfort, con esto quien no duerme bien, a ellos la vida los ha premiado, y no son narcos, o políticos, como deduciría la abuela de Marcos, son personas que vienen de la parte baja de la pirámide social, y conservan su humildad pese a su suerte, a ellos los une el amor, muchas personas dicen que el amor no existe, pero Sandro y su esposa ponen en duda, cualquier afirmación como esa, juntos han estado desde que el mundo es mundo, es decir, desde que descubrieron que eran el uno para el otro, suena cursi, frase de película, de cajón, historia romántica estilo Bárbara Cartland, pero no, es verdad, es más, ni yo me lo creía, me decía Cómo es posible tanta cosa, pero ya ves, en el mundo hay cosas que uno no cree y que son verdad. Y allí están ellos, unidos por el lazo del amor, en un sueño profundo y envidiable. A ellos la rutina no los ha atacado, o mejor dicho, ellos no han dejado que la rutina los ataque. Ha amanecido, seis de la mañana, Alicia se ha levantado para prepararle el desayuno a su esposo, cosa que hace con total gusto, aunque no es hora para ella de levantarse lo hace porque le nace, Sandro se está bañando para ir a trabajar, se dedica a trabajar en un banco, es gerente de Bancolombia, entra a las siete y cuarenta y cinco de la mañana, pero debe salir diez minutos antes para que no lo coja el trancón, sale del baño y empieza a buscar que va a usar el día de hoy, entre todos sus trajes de paño, decide colocarse otra cosa, hoy no quiere ir tan formal, pero nunca deja de lado la elegancia, lleva una chaqueta dril café, un cinturón y zapatos del mismo color, pero no cualquier tipo de zapatos, deben ser de cuero para verse bien arreglado, su camisa es blanca, y su pantalón combina muy bien con la chaqueta y la camisa. Se perfuma y baja a desayunar, su esposa desayuna con él, le gusta compartir pequeños detalles y espacios, piensa que si no es hoy posiblemente no lo sea mañana, dice que hay que aprovechar cada momento de la vida, no ocurra que un día cualquiera, no actúes y te quedes con las palabras o los actos en el pensamiento, por eso aprovecha siempre las situaciones y se levanta tan temprano. Terminan de desayunar, Sandro sube a la habitación principal, entra al baño, se lava los dientes, se echa la última mirada al espejo, sale y se despide de Alicia con un tierno beso- Nos veremos al almuerzo, te llamo y vemos dónde. Entra a la habitación de su pequeña de tres años le da un beso en la frente y entre un susurro para no despertarle, le dice cuánto la quiere. Sandro baja las escaleras, cruza por la cocina y se lleva unas galletas, coge su maletín y se va hacia el sótano, piensa en cuánto quiere a su esposa y a su hija, no sabe que haría sin ellas y tampoco sabe como habría hecho para salir del campo, porque Sandro es del campo él trabajaba la tierra junto con sus padres y su hermana mayor, a pesar de ser del campo esta familia no era tan numerosa, era una pequeña familia, con un pedacito de tierra, y tres comidas diarias, pollos, gallinas, vacas, perros… Gracias al cielo, Sandro y su hermana tuvieron la educación básica, pero cuando llegaron a la época de la universidad, no había plata, así que fue Sandro quien tomó la decisión de viajar a la ciudad y defenderse, a Alicia la conocía desde tiempo atrás, siempre supo que la amaba, pero no tenía nada para ofrecerle, así que viajó solo, llegó a la bella Bogotá, donde los principiantes son a los que la sociedad les da más duro, empezó a trabajar, y a estudiar y terminó su título de contador; el fue encontrado por Alicia, quien al tener la oportunidad de estudiar, lo contactó y le consiguió un trabajo, y ahora están donde están por su empeño, lastimosamente los padres de Sandro murieron y de su hermana no supo nada. Se sube a la camioneta que tiene, hoy no quiere el Corola, su esposa lo usará para ir a la empresa de la cual es vicepresidenta, la bebita se quedará de camino a la empresa en la casa de abuela. Mientras Sandro atraviesa la ciudad, de la ciento cuarenta a la setenta y dos en el barrio El Lago, Marcos está en su rutina, en su aburrida y convulsionada vida, el desayuno, el transmilenio, el trabajo, el paseo de pedido en pedido, el almuerzo, el ‘gerente’ que le hace mala cara porque no está trabajando… Ya son las cuatro veinticinco, Marcos sale de su sitio de trabajo hacia donde nadie sabe hasta el momento y que les voy a contar, se va hacia la zona alta de la ciudad donde se rebusca la vida, De qué forma? Es la clase de persona que reserva las citas e invita cordialmente al cliente a seguir ‘más paentro’, Adentro de qué? De un sitio donde ofrecen compañía ya sea hombre o sea mujer, consiguen lo que el cliente pida, a Marcos no le gusta este trabajo - Pero así es la vida a unos les sonríe y a otros les muestra el c*lo, a mi me toco la última. Éste no es un sitio cualquiera, aquí trabajan mujeres y hombres que quieren pagar sus propios intereses, pero que tienen un buen posicionamiento social, universitarias y universitarios que no le quieren pedir platica a papi o mami; Marcos se queja porque no gana bien –Las rameras que trabajan aquí ganan más que yo y no son necesitadas, lo tienen todo, malditas, entre más tienen más quieren; y de los manes ni hablar, la plata que se ganan aquí la gastan en el gimnasio y en parrandas, se dan la gran vida, atienden a veteranas ricachas que les dan lo que ellos pidan. Esa noche, un hombre de contextura robusta, alto, de abrigo negro largo, gafas oscuras, bigote y barba espesa, lo que coloquialmente llamamos candado, sombrero oscuro y zapatos de piel de cocodrilo, entró al recinto con un comportamiento digno de un agente de la policía, pero con esa pinta Marcos lo dudó y se dijo a sí mismo –Este es uno de los duros. El hombre le dijo su nombre a Marcos, este buscó el nombre entre la lista y lo hizo seguir, a las dos horas el hombre salió y le hizo la conversa a Marcos, -Qué tal chico, Cómo va tu vida? , bien señor…Revisó al lista y le dijo el apellido,-Veo que no te agrada estar aquí. Y usted como lo sabe? –Por tu rostro, eres un joven afligido, Cuántos años tienes? Treinta, señor. –Y, cuéntame Qué tal al vida por aquí? Hace cuánto trabajas aquí? Seis meses –Y ganas bien? No lo suficiente señor, pero, disculpe, por qué tanta curiosidad? –No, por nada, disculpe y que pase buena noche. Al día siguiente, por la noche, en aquel sitio, Marcos volvió a recibir al extraño hombre quien al salir le propuso un negocio, recoger un paquete que él dejaría en una de las habitaciones, y que luego se encontraran en la Plaza de Bolívar, si lo hacía, lo recompensaría generosamente y le ayudaría en lo que pidiera, Marcos, por su situación, aceptó el trato. –Pero de qué se trata? Joven es mejor que no pregunte, esa es la única condición del trabajo, no puede preguntar que hay y tampoco puede revisarlo. –Muy bien, En qué habitación lo deja? En la 311, en la caja fuerte, tome la clave. –A qué hora nos vemos? Le parece bien a las tres? –No señor, a esa hora no puedo, trabajo en otro lado y la relación que tengo con mi jefe no es favorable para andar pidiendo permisos. Puede ser a las cuatro? Está bien, nos vemos en la plaza y después veremos donde me entrega el paquete. Sandro terminó su jornada mañanera a la una de la tarde, llamó a un restaurante cerca de la oficina e hizo una reservación para dos, llamó a su esposa, le dijo el sitio y quedaron de verse a la una y veinte, Alicia pasó por la niña a casa de su madre y se fue hacia el restaurante; cuando llegaron, Sandro estaba tomando agua, le sonrió y saludó a su bebita y a su esposa, Sandro no parecía estar bien, -Qué pasa cariño? Qué tienes? Por qué esa cara larga? Nada, debes estar desvariando, estoy bien. –Sabes que no me puedes decir mentiras. Alicia, no te preocupes estoy bien, es solo dolor de cabeza, pero cuéntame, Qué tal tu día? –Bien, hoy papá y yo hicimos una negociación con unos extranjeros que dicen que nos pueden ayudar a expandir los negocios hacia Francia, maravilloso no?, además dicen que lo más probable es que si nos convertimos en socios de su empresa, podemos ampliar el desarrollo tecnológico de la industria y movernos más allá de Francia. Genial y papá que dijo? Nada, lo está pensando todavía, pero piensa que es una oportunidad viable. Y si los estafan? –No corazón, con ellos hemos trabajado hace bastante tiempo, son de confianza por eso me alegra la proposición. Ah, me parece bien entonces. Sandro me estás cambiando el tema, Qué es lo que te tiene tan preocupado? Nada ya te dije que nada, más bien come que se está enfriando. Lo que Sandro no le quiso contar a Alicia es que a las once de la mañana exactamente, un hombre lo llamó amenazándolo, si no devolvía la mercancía que se tenía, no volvería a ver a su esposa y a su hija, -De qué mercancía me habla? No se haga, usted sabe muy bien de que mercancía le estoy hablando, la noche anterior usted accedió a un trato que hasta el momento no a cumplido. –Perdón, pero creo que se está equivocando de persona. Usted nos cree tan imbéciles como para confundir a alguien? Por favor, piense un poco, no creo que haya dos personas iguales en la ciudad, si no responde con el trato ya sabe que le puede suceder. –Aló? Aló?; Al otro lado de la línea ya no había nadie. Marcos llegó esa noche a su casa, aterrorizado, no sabía en que clase de negocio se acababa de meter, estaba angustiado, las manos, el torso, la cara, todo su cuerpo estaba empapado en sudor. –Dios, en qué me he metido? Será bueno? Claro que no es bueno, que clase de persona soy preguntando semejante idiotez, Alguien nos habrá escuchado? Hay Dios qué dirá mi abuelita? Puta sea mi vida!! Olvidé otra vez visitar a mi abuela, Qué tal si voy hablo con ella y le pido consejo? No, no, me estoy volviendo un imbécil, que tarugada estoy diciendo; pues qué hago… Ya sé pues no hago, simple, no voy al trabajo por la noche y no voy a la cita, me esfumo por unos días y ya. Y así fue, Marcos no fue esa tarde al trabajo, se fue directamente hacia al ancianato a visitar a su abuela, -Hola abue, Cómo estás? Cómo cree que estoy, pues sentada en esta puerca silla, aburrida y triste porque el único nieto que tengo no se acuerda de la vieja que tiene por abuela. –Abue, no te pongas así, no es que no me acuerde, sino que no he tenido tiempo; Y que es lo que tanto hace este nieto para no poder venir a ver a esta vieja abandonada Ah? –Trabajar, y no digas que estás abandonada. Cómo no voy a decir eso mi hijo no me visita? –Pero tienes una hija. Yo no tengo hija, esa murió con su soberbia y con su esclavización. Muchacho, Por qué no rehaces tu vida? –Eso quisiera abue, pero no es tan fácil. No es fácil porque tu lo quieres ver así, deja a esa que llamas madre y hazte una vida, esa señora ya está lo bastante adulta como para valerse por si sola, y no esta vieja como yo para decir que no puede trabajar; solo te digo una cosa mi niño, nada de irse por el mal camino, cuando te cruzas con el mal, la única salida que queda es la muerte, hazle caso a esta vieja que sabe como es el mundo, hagas lo que hagas cuenta con este paquete de huesos. Cómo decirle a la abuela que había hecho un trato con un hombre extraño acerca de un paquete, y que no sabía qué contenía, era como coger una caja y comer sin saber que hay dentro, ratas? Si, la abuela tenía razón, era mejor no tener nada que ver con esa gente.-he tomado una decisión mañana mismo iré y me deshago de ese misterioso paquete. –Chao abue, nos veremos pronto. Recuerde mijito, haga otra vida, sea feliz. –Ya verás abue, te sacaré de aquí, te lo prometo. Sandro no llegó a casa como de costumbre, ni llegó a la misma hora. –Cómo es posible que me vengan a meter en esos cuentos; paquete de qué? Yo no me meto con esa clase de gente qué quieren de mí, Qué les he hecho? Qué tienen que ver Alicia y mi niña en todo esto? Como demonios voy a solucionar ese problema ellos están convencidos que soy yo el de la mercancía, un gerente de banco no puede estar metido en eso, Ah!!, Dios por qué? Que vaina hombre… Que que? Estoy confundido. En casa Alicia estaba preocupada y la niña no paraba de llorar porque papá no estaba en casa. –Gracias al cielo que llegas, qué pasó por qué no llegabas?. Había trancón, y en la oficina hubo un problema con un señor que quería cancelar una cuenta que compartía con su esposa, pero el no estaba de titular, es todo. –Y por qué no llamabas? No lo consideré necesario, lo siento, avisaré la próxima. Estoy cansado voy a dormir, Te quiero, Hasta mañana pequeña mía, le dio un beso a su esposa a su hija y se fue a dormir, A media noche se levantó asustado, soñó que estaba frente a un espejo, y que de repente, salía su imagen y empezaba a caminar por las calles, Sandro no podía hacer nada, nadie lo veía, parecía como si la imagen que acababa de salir del espejo estuviese ocupando su vida. –Qué pasa Sandro por qué gritas de ese modo? Nada, fue una pesadilla, siento haberte despertado, duerme tranquila. Por la noche, nuestro mensajero, que es así como hemos denominado a nuestro repartidor de comida, volvió al trabajo al que usualmente asistía, fue a revisar la habitación 311, abrió la caja fuerte, sacó el paquete, y se lo guardó entre la chaqueta; bajó las escaleras y se sentó en su lugar de trabajo. Pero había olvidado un pequeño detalle, no sabia si los datos que el extraño hombre le había dado eran verdaderos, pero no se resigno y marcó, al otro lado de la línea había un hombre cuyo acento era parecido al del hombre del abrigo negro, -Alo? Quién habla? Marcos no contestaba, su piel sudaba frío. –Aló? Quién habla?. Marcos contestó suavemente: Yo, y tengo el paquete; -Hasta que por fin se aparece Don Sandro, pensamos que se iba a robar la mercancía. Don Sandro? Se preguntó Marcos, cómo así? -Pero ya vemos que no, me parece muy bien, no sería nada bueno para un ejecutivo como usted que se revele su vida oculta No es así?. Perdón? –Si claro, de día gerente de un banco, de noche gerente de un magnífico burdel y debajo de todo eso, traficante de drogas. Cuénteme, cuándo puedo pasar por la mercancía? Cuando guste. –Le parece si paso por su casa? Qué?!!! –Sabía que se iba a alarmar de ese modo, estoy bromeando, nos vemos mañana a la misma hora en el sitio acordado Bien?, si señor –Muy bien Sandro Martínez. Pero espere, Cómo supo mi nombre? –Simple, no hay dos personas con la misma cara en el mundo. Colgó. Marcos quedó más confundido todavía, Otra persona en el mundo con mi rostro? Y más, En la misma ciudad? No puede ser, debieron habernos confundido. No comprendo. Y ahora Qué es lo mejor que puedo hacer? Bueno lo primero es lo primero, entregar ese paquete, después… después veremos. En la tarde del otro día Marcos, después de trabajar, se fue hacia la plaza de Bolívar a encontrarse con el hombre del paquete, él llamo a Marcos por el nombre de Sandro. –Sandro! Venga acá amigo mío, qué milagro verte! Bien, vamos. A dónde? –A un restaurante en el que hice reservación, no será nada del otro mundo para ti, trajiste carro? No señor, -Deja la educación, no digas señor que me haces sentir más viejo de lo que soy, responde sí o no, o tal vez, pero deja la formalidad. Está bien. –Eso, estamos en confianza. Bien ahora vamos a la esquina de arriba donde dejé mi carro. Subieron por la calle del colegio San Bartolomé hasta la tercera, giraron a la izquierda y entraron al parqueadero. –Listo Sandro, Pa’ la calera o qué? No sé usted verá. –Deje la timidez hable hombre que usted es el experto. A donde vaya estará bien. –Listo pues. Camino a la Calera. Marcos empezó la conversación a ver si le sacaba información al hombre acerca de ese tal Sandro, disque gerente de un banco. –Y qué cómo consiguió saber que yo trabajaba en un banco. Fácil, un colega mío ya lo había visto por la zona donde usted trabaja, no más fue contarle el asunto y halló su paradero y le averiguó la vida, usted sabe. –Si claro, y qué más sabe de mí? Más bien usted cuénteme, qué más hace en su vida? –La pregunta la hice yo. Bueno no se me ponga sensible hombre, estamos en confianza, fresco que si es por lo de su esposa y su hija, ya estamos bien. A ellas no les va a pasar nada. –Eso espero; dijo Marcos; Esposa, hija? Qué está pasando aquí? Sin entender nada, prefirió seguirle la corriente, con estos tipos no se juega. –Pero no me terminó de decir, Qué más sabe de mí? Que es huérfano, que vive en la ciento cuarenta, que su única familia es su esposa, su hija y los padres de su esposa, qué más quiere saber acerca de usted? Ja, como si no lo supiera ya, que preguntas hombre, que preguntas. Listo hermano, ya llegamos. Marcos tenía en la cabeza que debía seguirle la cuerda al tipo como fuera; se bajaron del carro y entraron a un restaurante con vista a la ciudad. Bueno Sandro, cuénteme y esas pintas? No sea desconfiado, no le va a pasar nada, tampoco era para disfrazarse. –Por precaución, usted sabe. Si claro, gente rica, lo comprendo, no puede andar en estas vainas. –Si, si. Pero le advierto, yo tenía pensado en entregarle el paquete e irme, así que no traigo un peso. Tranquilo hombre, todo va por cuenta mía, diga que va a pedir? –No gracias, ya comí. Ah, comprendo, pero, ni un vino ni nada? –No, gracias, así estoy bien. Bueno como sea, yo si voy a comer. El mesero llegó, recibió la orden, y se retiró. Al cabo de un rato, el mesero entregó el pedido y se marchó. –Tiene el paquete ahí Sandro? Si claro, se lo entrego ya? –No, hombre deje el afán, en serio no va a pedir nada? Bueno está bien; pero respóndame en qué momento le entrego el paquete? –Ya le dije que no se afane, ahorita de vuelta a Bogotá, en la carretera me lo da. Y entonces por qué me hizo venir hasta acá, si se lo pude haber entregado en el camino? –A un hombre como yo le gusta la compañía de un buen amigo, Le parece mal? No, no, ni más faltaba. Marcos pidió algo de comer y un vaso de vino; comió langosta, para él era la primera vez que comía una cosa de esas, y en su vida había compartido la comida con un vaso de vino, Dios mío cuánto costará esto? Ojala yo pudiera pagarlo, pero bueno que conste que fue el señor quien me invitó, cuando algo se te presenta date gusto. De vuelta hacia Bogotá Marcos le entregó el paquete al señor, el hombre lo dejó en el burdel donde trabajaba, tipo ocho de la noche, le dio las gracias y se fue. –Espero verlo pronto, me gusto hacer negocios con usted y le pasó un gran fajo de billetes. Para Marcos, más allá de volver a hacer negocios con gente extraña, era imprescindible conocer la identidad de ese tal Sandro Martínez, y más importante aún era conocer, su rostro, y la razón de por qué le habían dado ese nombre a Marcos. Para nuestro mensajero, fue fácil, no fue más que agarrar la guía telefónica buscar a ese tal Sandro Martínez, buscar entre los seis que aparecían el que viviera en la ciento cuarenta y estuvo lista su tarea. Al otro día, después de trabajar, salió en busca de ese tal Sandro Martínez, pero como podrán deducir el no estaba en casa a esas horas de la tarde, así que Marcos decidió esperar, no sabía que se iba a encontrar pero estaba seguro que sería algo parecido a él. Hace dos noches que Sandro no duerme bien, de solo pensar en lo que le pueda pasar a su esposa y a su hija, no ha dormido en toda la noche, por lo que tiene ojeras, y ojos llorosos –Algo raro te está sucediendo, que pasa Sandro, y no me digas que es por ese señor que no puede cerrar la cuenta. Nada, es que no he dormido bien, ya se me hizo tarde, me voy. Se fue totalmente acelerado y no se despidió de su esposa ni de su hija. Al llegar al trabajo, fue todo un camello, concentrarse y más cuando recibió otra llamada de parte del mismo hombre, -Que más Don Sandro, Cómo le terminó de ir?, Con quién hablo? –Pues con quien va a ser? Pues con su amigo, o es que ya olvido el almuerzo de ayer? En realidad no sé con quién hablo. –Umm, ya veo, es por discreción, tranquilo, entendí, como le dije, me encantó haber hecho negocios con usted y me encantaría que esto se repitiera, le parece vernos al almuerzo? Sandro no sabía que responder, así que para salir de dudas, dijo que sí. Dónde? –En el mismo sitio de ayer. No, no en otro sitio. Le parece si nos vemos en el parque de la cuarenta y tres? –Esta bien, pero esta vez usted invita. Bien. Cuando Sandro llegó al parque, llevaba su Corola, y el otro hombre rápidamente lo identifico, Qué más como ha estado? Sandro hizo como si lo hubiese reconocido, que tal cómo le va?, Bien, bien, gracias por preguntar, bueno hemos venido a hablar de negocios. –Bien, qué quiere? Que me ayude a entregar una mercancía en México, con su poder es más fácil, su esposa lo puede ayudar. –A ella no la metamos en esto. Pero si ella puede, con lo del negocio francés es más fácil. –Usted cómo sabe eso. De la misma forma como sé su nombre. -Bueno entonces veremos. No, no veremos, me tiene que dar una respuesta ya, no sea que me haga la vuelta otra vez. –Está bien, como diga. No le voy a ayudar. Está seguro de lo que me está diciendo. –Sí. Muy bien así lo quiso. Se retiraron. Sandro llegó a su casa, en su carro sano y salvo, pero irritado por la confusión, cuando estaba por entrar, Marcos estaba en la puerta de la casa. –Que carajo! Usted quién es? Qué hace aquí?, Estaba esperándolo. Usted debe ser Sandro, no es así. –Si, pero, no entiendo, vamonos a un lugar donde nadie nos pueda ver, es realmente increíble. Se fueron hacia un parque oscuro que quedaba cerca de la casa. Usted de dónde salió? –De un callejón de la décima, y entiendo porqué está tan asombrado, cualquiera lo estaría en su lugar, siento mucho haberlo metido en líos, -Le podría decir que no se preocupara pero ahora estamos en problemas, ese hombre me buscó hoy disque para arreglar otro negocio, pero metió a mi esposa en esto, y me amenazó por no querer aceptar el trato, o bueno eso fue lo que intentó expresar. -Bueno solucionemos esto de la forma más razonable, usted me metió en esto, usted me saca. No sonó razonable, pero es lo justo, déme un momento para pensar… no sé, mire, en el mundo yo tengo mi mamá y mi abuela, a la que amo con el alma, gracias a Dios ellas no tienen nada que ver, pero usted tiene a su esposa y a su pequeña hija, ellas son las que corren peligro no es así. –Si, y todo por culpa de usted. Mire vamos a hacer lo siguiente, mañana hablo con mi abuela sobre lo que está sucediendo, usted mañana temprano llama a ese hombre, le pone una cita en la plaza de Bolívar y le dice que pase lo que pase usted no va a acceder al trato, saque a su hija y a su esposa de la ciudad esta misma noche, si algo me llega a pasar usted se hace cargo de mi abuela y entréguele esto, cogió un pedazo de papel y escribió algo, lo dobló y se lo entregó a Sandro. Si no regreso antes de las seis ya sabe que hacer, Estamos? –Bien, y su mamá, ella depende de mí, si me pasa algo, tan solo hágaselo saber. El plan se empezó a desarrollar, Sandro envió a su esposa y a su hija fuera de la ciudad, pero no les dijo una sola palabra. Por la mañana Sandro llamó al hombre y le puso la cita, no sonaba muy a gusto, pero sabía lo que estaba haciendo. Marcos fue a hablar con su abuela. -Hola abue. Hola Marcos, Qué te trae por acá?, -Saludarte abue, y a contarte una cosa que me tiene preocupado, Dime hijo, Mientras Marcos, le contaba lo sucedido a su abuela, ella sollozaba y lo culpaba por su avaricia, Cómo es posible que haya una persona igual a ti cariño y encima de todo le dañes la vida que tiene?-Pero abue, no fue mi culpa, yo no lo quería hacer, Claro que fue tu culpa, tu eres el único culpable de lo que hagas con tu vida, y sí si lo querías hacer, sino, no hubieses aceptado desde un principio, pero claro, por la plata baila el perro, y ahora qué vas a hacer?, Vas a abandonar a esta vieja aquí, vas a dejar que se muera sola? Te vas a ir primero que yo? No es posible, que vas a hacer mi niño, Ah? Y reventó en llanto. –Abue, no llores, mira que lo que voy a hacer es por bien de todos. Si por bien de todos, menos por el tuyo, pero bien merecido te lo tienes, te lo dije no? cuando te cruzas con el mal… Que Dios te lleve con bien hijo. –Gracias abue, te quiero, y le dio un beso en la frente. Por la tarde, Marcos se sentó a esperar en la plaza de Bolívar a la hora acordada, el hombre llegó y se llevó a Marcos en una camioneta blindada. -Entonces qué? Se va a rehusar, va a hacer que su familia pague, porque no lo puedo dejar ir así como así y usted conociéndome, no, no, no, desde el principio conocía las secuelas que podría dejar meterse con personas como yo. Si lo sé, por eso vengo a poner la cara, -Muy bien entonces ya sabe lo que le espera. Los pájaros sobrevolaron la ciudad a toda velocidad, el clima se hizo más frío; empezó a lloviznar, la abuela miró por la ventana hacia el cielo, calmó su llanto y dijo entre sollozos –Hay mi niño, te voy a extrañar. Al anochecer, Sandro fue al ancianato por la abuela, en los ojos de la anciana vio la pureza de su alma y la desolación de quien ha perdido un hijo, él se prometió a sí mismo cuidarla y mimarla como la madre que había perdido, al entrar en la casa Sandro le entregó el papel a la abuela –Ya estás fuera; he cumplido mi palabra, te quiero abuela. Con amor, Marcos.